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Ultima actualización ( Lunes 10 de Agosto de 2015 12:16 )
 
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Lorena Mal

Réplicas: apuntes para una historia material

Diciembre 7, 2017 - Marzo 4, 2018

Inauguración: 19:30 h, diciembre 7, 2017

Concierto para 16 voces: 20:00 h

Interpreta Coro de México*, dirección por Gerardo Rábago

Curaduría: Andrea Ancira

Colaboradores: Nath Cano, Emilio Hinojosa, Dalia Huerta, Homero González y Andrés Padilla

Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (LANCIC, IF, UNAM)

Réplicas es una exposición individual de Lorena Mal (Ciudad de México,1986) que toma como punto de partida la peculiar historia del ex Templo de Santa Teresa la Antigua. A través de un conjunto de piezas desarrolladas ex profeso y organizadas en cuatro núcleos (Pinturas perdidas, Esculturas perdidas, Campana perdida y Réplica), Mal exhibe el resultado de una serie de ejercicios de especulación que, desde 2015, tocan no sólo la historia de lo que un conjunto de “objetos perdidos” de este recinto podría ser, sino también problemáticas que lo exceden; preguntas que revelan la arbitrariedad y los límites de los instrumentos de registro, resguardo y ritualización que la civilización moderna construye con miras a hacer sentido del mundo.

Como la propia obra de la artista sugiere, la fijación de una imagen o palabra sobre la realidad es una victoria en el campo de batalla por la verdad y el sentido, de ahí la pertinencia de escarbar su pasado. Réplica proviene del latín replicare que significa plegar hacia atrás o doblar en sentido inverso, contraargumentar o torcer un argumento; también refiere a una copia exacta de una obra artística y/o a la repetición de un sismo. En el contexto de esta investigación que utiliza al museo como sitio de excavación y caja de resonancia, estas acepciones operan simultáneamente para examinar temporalidades acumuladas, yuxtapuestas y/o desfasadas que atraviesan las capas históricas del recinto y que cristalizan en una serie de motivos de pérdida.

La falta o la pérdida de información en un acervo histórico es considerada —desde criterios positivistas— como una deficiencia o un defecto del archivo, o bien como falta de rigor científico por parte del historiador. No obstante, esta investigación aprovecha estos vacíos de memoria como posibilidad, eludiendo la obsesión —más moderna que antigua— por el origen. Más que reivindicar una interpretación fragmentaria de la historia, esta aproximación visibiliza, a la vez que rechaza, la fantasía colonizadora de representar la historia en y desde todas sus partes. Aunado a esto, al asumir la imperfección del archivo como fundamento ético de la investigación, se hace una defensa de la plasticidad de la memoria o, en otras palabras, de la memoria como acto y operación. Entonces, la historia aparece literalmente como un ‘espacio moldeable’ de disputa y negociación de múltiples historias colectivas que incorpora nociones usualmente consideradas negativas como ilegitimidad, inautenticidad y falsedad.

Lejos de restituir las reglas y protocolos institucionales de protección, conservación y restauración del patrimonio en cuanto tal, los procesos de rastreo y reconstrucción de este proyecto responden a la delicada reverberación histórica de cada uno de los objetos, según su consistencia material y las maneras en que han desaparecido, resistido o se han deteriorado con el paso del tiempo. En ese sentido, en cada uno de los núcleos de la exposición la artista se apropia y refuncionaliza las técnicas y métodos más comunes para el tratamiento del patrimonio artístico y cultural —tales como la reintegración cromática en las pinturas, la unión de fragmentos o la corrección de deformaciones en esculturas—. Esto no sólo le sugiere a la historia técnica del arte y de la conservación una vía heterodoxa para conocer y reproducir una imagen perdida, sino también instaura una ruta de negociación entre disciplinas e instituciones tanto jurídicas como culturales y académicas que, además, suscita la inclusión de voces y visiones que ilegítima o subrepticiamente nutren y tejen la actualidad y la presencia de estos objetos.

Este proyecto se aproxima y exhibe al museo Ex Teresa a modo de ruina cuyos ecos resuenan como problemáticas que exceden tanto al patrimonio como al espacio museístico: reivindica la potencia del accidente e incompleción en la elaboración de narrativas y explicaciones de fenómenos históricos complejos, impulsando una especulación que se atiene rigurosamente a los contornos del archivo, haciendo de tal vacío una materia prima. Finalmente, la artista arrebata la misión archivística al museo sin pretender resolver y subsanar los vacíos. En ese proceso, nos hace partícipes (o cómplices) de la interpretación colectiva del archivo, convirtiendo tales pérdidas en indicios de mundos perdidos, latentes e incluso acechantes.

Lorena Mal (Ciudad de México, 1986) es una artista visual que vive y trabaja en la Ciudad de México. Su trabajo busca cuestionar sistemas de conocimiento que fundamentan las percepciones lineales y autoritarias de la historia y de lo político, utilizando principalmente la imagen y el sonido como herramientas de investigación cuyos procesos y resoluciones se expresan en medios heterogéneos —escultura, performance, video, archivo, y fotografía— para visibilizar e incluso desatar contradicciones internas de dispositivos de poder.

*Coro de México: Alejandra Pérez, Erika Alcázar, Mylenna Martín del Campo Ortega, Sharon Sandoval, Araceli Ramírez Méndez, Coral Sabrina Díaz Huerta, Erika Gutiérrez Coyote, Mayra Espinosa Corro, David Elías Avelar, Jeser López Angulo, Jorge Gutiérrez, Roberto Cortés, Carlos Fernando Reynoso Jurado, Erik Granados, Marcos Eduardo Herrera Manrique, Omar Banna.

 
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Ultima actualización ( Jueves 07 de Diciembre de 2017 13:59 )